Mar 17, 2011 in Diseño gráfico, Imprenta, tipografía y caligrafía

Preguntas y dudas sobre llevar trabajos a la imprenta gráfica.

En este apartado os presento 10 preguntas que debéis formularos antes de llevar a la imprenta offset cualquier pieza gráfica o promocional, ya sea un folleto, catálogo, tríptico o una simple tarjeta de visita.
Pensad que cualquier error de impresión en un trabajo de diseño gráfico impreso puede suponer un gasto, en algunos casos realmente elevado, que es mejor prevenir de antemano.
El estudio de diseño o diseñador deben ayudaros a aclarar dudas sobre esta fase del proceso (o incluso que colaboren y participen para que vosotros no tengáis que preocuparos de nada).

Por ello te recomiendo revisar y analizar los puntos siguientes:

01. ¿Cuántas personas (de vuestro equipo) han revisado los textos que deben aparecer en la pieza gráfica?
Siempre he pensado que “cuatro ojos son mejor que dos” y, como es de suponer, cuantas más personas puedan revisar profundamente textos, imágenes y cualquier trabajo realizado… muchísimo mejor.
No todos somos buenos en lo mismo, al igual que cada persona es capaz de ver y percibir el entorno de diferente forma que otra.
Al contrario de lo que pasa con una página web, cualquier impreso no es fácilmente corregible, la tinta es permanente. Así que recomiendo repasar seriamente los textos y datos antes de entregarlos al diseñador/a para empezar a crear las diferentes propuestas.

02. Las imágenes que queréis en vuestra pieza gráfica deben tener la resolución correcta.
Es primordial entender la resolución adecuada que deben tener las imágenes para poder llevar a la imprenta.
A diferencia de lo que visualizamos en nuestras pantallas de ordenador (RGB > rojo verde azul / 72 dpi), para poder imprimir en máquinas offset, las imágenes tienen que estar en formato de colores CMYK > cyan magenta amarillo y negro, y tener una resolución mínima de 300 dpi al tamaño real que queremos que aparezcan en la pieza gráfica.
En muchas ocasiones me he encontrado con clientes que me envían las fotografías que han hecho ellos mismos con una cámara digital, a bajas resoluciones, y solicitan hacer un póster de gran formato: esto no es posible, la imagen al 100% del tamaño deseado debe tener la calidad adecuada, de lo contrario no se ve correctamente y queda difuminada o pixelada, sin detalle.
El hecho de que lo veamos perfecto en la pantalla del ordenador es sencillamente una cuestión de resolución de imagen, y siempre se tiene que comprobar su calidad en Photoshop o cualquier programa de retoque fotográfico antes de llevar a la imprenta. En muchos casos también es recomendable retocar contraste, luminosidad y otros aspectos que favorecerán, sin duda, el resultado final de todas las imágenes una vez impreso.

03. ¿Os habéis planteado realmente cuántas unidades necesitaréis (tiraje)?
Es muy importante hacer un cálculo lo más exacto posible, de cuántas unidades de tarjetas, folletos, catálogos, etc que váis a necesitar realmente. Llevar a cabo una tirada impresa de 1.000 piezas no es lo mismo que hacer 10.000, por ejemplo. Siempre os saldrá mejor el precio de cada unidad en un gran tiraje que imprimir ahora 2.000 y más adelante 4.000 unidades. El coste unitario se reduce notablemente cuando hay grandes tirajes, por lo tanto es mejor clarificar desde un inicio cuántos folletos, tarjetas, etc tenéis planeado distribuir.

04. ¿Vale la pena reducir costes usando un papel de poco gramaje?
La imagen de vuestra empresa es esencial.
Un papel demasiado delgado, de aspecto barato, con una calidad limitada puede llegar a “estropear” un buen trabajo de diseño o comunicación. Por ello, recomiendo que os dejéis aconsejar por los expertos.
Cuando en el estudio de diseño escogemos el gramaje, textura… del papel correctamente para cada objetivo comunicativo, no solamente pretendemos dar un inmejorable aspecto de tu empresa, sino que además los colores de vuestro producto/instalaciones tendrán un mayor impacto. De esta forma, también nosotros nos sentiremos satisfechos de imprimir un trabajo bien hecho y de gran calidad.

05. Los colores siempre cambian de tonalidad en función del papel donde vamos a imprimir.
Me gusta informar al cliente de los cambios de color que pueden sufrir las imágenes dependiendo del papel blanco (o de color que se vaya a utilizar). También aspectos como la composición del papel y la textura hacen variar de manera radical los colores de las imágenes.

06. El uso de estucados o barnices es imprescindible en muchas ocasiones.
Personalmente no me gustan los efectos brillantes, barnices o reservas UVI (de secado ultravioleta).
En algunos casos es necesario un barniz: para prevenir destintes y que los colores se traspasen de un folleto a otro, por ejemplo, sobretodo si hacemos una tirada de muchas unidades y las piezas van a estar apiladas durante un periodo largo de tiempo.
Las tintas oscuras quedan muy bonitas pero las huellas dactilares, rallas de rozado, etc pueden dañar la estética de una pieza gráfica. Con un barniz os aseguraréis un acabado intacto y duradero.

07. ¿Podemos aprovechar los espacios libres de un tiraje para imprimir… por ejemplo tarjetas de visita?
Lo más conveniente es avisar a la imprenta de que tenéis planes de hacer tarjetas, por ejemplo. Si le preguntáis al impresor, con suficiente antelación, si habrá o no espacio libre en el montaje de las planchas, podrá organizar una tirada conjunta para ayudaros a ahorrar tiempo y dinero (él es el especialista en la materia, de manera que os asesorará sobre los costes que puedéis llegar a reducir de forma notable).

08. Importantísimo: revisar “con lupa” las pruebas.
En el punto 01 ya he hablado de la importancia de revisar textos, ahora ya en el proceso final, es imprescindible hacer lo mismo con las pruebas que el impresor os proporcionará: repasar cada detalle seriamente. Tanto las pruebas de color (“Cromalin”) para impresión a 4 colores > cuatricromía como las pruebas de “gama” en el caso de colores directos o Pantone, sirven exactamente para eso… confirmar nuevamente que todo está correcto.

09. El diseñador/a es quien debe coordinar todo el proceso.
Aunque suene terrible para un creativo, controlar que todo siga su curso es tarea nuestra (de los diseñadores gráficos).
Ya sabemos que cuando un proyecto pasa por tantas manos hay riesgos, pero la buena coordinación, la disciplina en los pasos a seguir… hacen que un trabajo llegue “a buen puerto” sin ningún percance.
Si hay clientes que me solicitan buscarse la imprenta, yo debo advertirles de que la calidad forma parte de todo un proceso.
Puedo adquirir compromiso hasta un límite, si no sé quién va a imprimir los folletos, trípticos, flyers… que yo diseño, de esta forma es muy difícil hacer un seguimiento como es debido.

10. Resultado > un trabajo de gran calidad.
Un trabajo bien organizado, diseñado e impreso, es lo que todos queremos: creativo gráfico, impresor y cliente. Y recordad… “lo barato acaba saliendo caro”.

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