Llevo desplazándome por Barcelona en mi propia bicicleta desde el año 2000. No en Bicing: en la mía, la de siempre. Así que cuando el pasado fin de semana la ciudad se convirtió en el punto de partida del Grand Départ del Tour de Francia 2026, subí pedaleando hasta la subida al Estadi, por el carrer del Foc, a verlo de cerca. Y como profesional del diseño de gran formato, volví a casa con más notas de diseño que de ciclismo.
Allí se instaló un arco de bienvenida que, más allá del entusiasmo por la carrera, me interesó profesionalmente. Llevo más de 35 años dedicada al diseño de gran formato —rollups, vinilos, stands, señalética para eventos— y pocas cosas me interesan tanto como una estructura publicitaria que decide no ser un simple panel rectangular.
El troquelado como decisión de marca
La mayoría de los photocalls y arcos corporativos que vemos en ferias y eventos siguen el mismo patrón: panel plano, rectangular, logo centrado. Funciona, pero no sorprende. Aquí se apostó por una silueta ondulada, troquelada, que rompe esa expectativa desde el primer segundo y genera algo que en diseño gráfico valoramos mucho: movimiento visual en una pieza físicamente estática.
Un guiño local bien resuelto
La paleta —blanco, negro y el amarillo del maillot del Tour— se aplicó sobre un patrón que remite directamente al trencadís modernista, tan identitario de Barcelona. Un detalle que podría haber quedado en anécdota, pero que aquí funciona como puente entre un evento internacional y la identidad visual de la ciudad anfitriona. Para cualquier marca que organice un evento fuera de su sede habitual, es un buen ejemplo de cómo el contexto local puede —y debe— formar parte del diseño.
Gran formato: la escala también es diseño
Diseñar para gran formato no es lo mismo que diseñar para pantalla o para un folleto. Una pieza de estas dimensiones tiene que funcionar en dos distancias a la vez: de cerca, donde se aprecia el detalle del mosaico, y de lejos, donde lo que se reconoce es la silueta y el color. Acertar en ambas escalas simultáneamente es uno de los retos técnicos más interesantes —y más habitualmente mal resueltos— de este tipo de proyectos.
Por qué esto importa si gestionas marca o eventos
Si tu empresa participa en ferias, organiza eventos o necesita comunicación visual de gran formato, estructuras como esta son un buen recordatorio de que el panel rectangular de siempre no es la única opción. Un troquelado bien pensado, una paleta coherente con el contexto y una escala trabajada convierten una pieza publicitaria en algo que la gente se para a mirar, a fotografiar y a comentar. Que es, al final, el objetivo de cualquier pieza de comunicación visual.
Y aquí está, precisamente, el cuarto punto que mencionaba en LinkedIn: la diferencia entre una pieza que «cumple» y una que se recuerda casi nunca está en el presupuesto, sino en si alguien se ha hecho las preguntas correctas antes de diseñarla. Troquelado, paleta y escala no son elementos aislados: son decisiones que solo funcionan si están pensadas juntas, desde el primer boceto.
Es exactamente el proceso que sigo en cada proyecto de gran formato: rollups, vinilos, stands feriales, photocalls o señalética de eventos. Si estás valorando tu próxima pieza y quieres que tenga ese punto diferencial, échale un vistazo a mi portfolio — encontrarás proyectos reales donde he trabajado estos mismos elementos de principio a fin.
👉 Visitar portfolio de rollups y vinilos de gran formato
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